miércoles, 26 de noviembre de 2008

REJAS ALREDEDOR

Oscuridad. Se durmieron las risas y la música. Los asientos se vaciaron de padres.
Una vuelta más mami. El viento hace remolinos con las hojas. Restos de pochoclos y maníes nos cuentan esa tarde. Ahora, al coche de bomberos. Pasitos cortos arremeten sin pedir permiso. Corren, trepan, se caen y se levantan. Me subo al caballito gris. Manejan un barco o un chanchito. Cantan. Desafinan. Sueñan ¡Me saqué la sortija! Son jinetes, capitanes o choferes ¡Gané una vuelta más!
A lo lejos, las bicicletas dejaron sus huellas en el barro. Las hamacas siguen meciéndose sobre la arena. Los perros ladran y la basura se acumula a los pies de los árboles.
¿Juntamos el pasto para los camellos? Toboganes y sube y baja se toman de la mano para esperar inocentemente otra noche más de Reyes.
Y alrededor, las rejas…
Las rejas nos separan, nos muestran que hay dos mundos. Afuera, nosotros. Adentro, tu niñez y la mía, aunque ahora la sortija está colgada y la calesita ya no gira.

1 comentario:

josé dijo...

Un texto atrapante que me gustó deja al lector con ganas de un poco más, o a la puerta de un desenlace más abierto.