viernes, 8 de agosto de 2008

UNA NOCHE EN CASA DE ELENA

- Fue en Octubre; un 23 - Elena cierra los ojos y aún con las manos entrelazadas a las de Jérôme, desnuda su alma. – Éramos muy jóvenes. Sabía que Tatín estaba metido en algo. Lo percibía, aunque él para protegerme no me contaba nada. Pobre ¡ qué iluso! Para lo que le sirvió. Si lo hubieras conocido…Seguro que congeniaban. Tenía ideales, quería cambiar el mundo.
Jérôme asiente. Esa historia ya la conoce, u otra parecida. Todas las historias hablan de lo mismo, de la época oscura de treinta años atrás, de los amigos, hijos, padres… “todavía esperamos que el jardín se ilumine con las risas y el canto de los que amamos tanto” recuerda esa canción.
- Cuando él desapareció no entendía nada, o sí. Me decían que me fuera ¿ Adónde me iba a ir? ¿Te dije que fue en Octubre? El 23. Vinieron y sin permiso patearon la puerta. Me estaba bañando. Me arrastraron de los pelos. Nunca sentí tanta vergüenza, tanto miedo. Después vino la capucha, las sombras, el frío ¿Sabés que pasó mucho tiempo hasta que pudiera hablar de esos días sin temblar? No sé por que me soltaron. Fueron cinco días en los que pedía morirme. Sin embargo sobreviví hasta a los ultrajes. Tatín y tantos otros no tuvieron la posibilidad. Cuando después se supo lo de los viajes, fui al río y les regalé unas flores, en homenaje. - Se le entrecorta la voz. Jérôme la abraza y le besa las lágrimas.
- Después vinieron los gatos, pero eso fue mucho después. Pobres, no tienen a nadie.
- Elena, sigo pensando que los ideales no mueren y por eso es todo mi compromiso con esta gente del norte, que necesitan que alguien les de una mano. Si logramos organizarnos todavía se puede cambiar el mundo. Te voy a dejar unas cajas, si querés podes mirar lo que hay adentro – Jérôme abre una de las cajas e intenta mostrarle el contenido.
- No hace falta. Guardalas en el cuartito de arriba, ahí donde están todas las cosas viejas, podés cubrirlas con algunas mantas. Algún día voy a tener que arreglar ese cuarto, pero ahora así como está te va a resultar mejor. De paso fijate si alguna ropa puede servir para que les lleves a la gente del norte, pero hacelo mañana de día, que se quemó la bombita y hay que cambiarla.
- Sería mejor que ahora te acuestes, ya es muy tarde. Me voy a quedar leyendo unos trabajos que me pasaron y no te preocupes por los gatos, mañana si seguís con ese dolor voy yo.

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